Después de los ñoquis o de las botellas

No men

I

Ah, no men
yo no necesito
ni un detective
ni un payaso
ni un artista plástico
ni un coreógrafo
ni un pistolero
para que me suban o me bajen
las ilusiones.

 

Ah no men
a lo sumo
los puedo frecuentar para que
me espíen
me hagan reír
me retraten
me sacudan
o me den un tiro de gracia.

 

Mira, men,  tú sabes
yo querer puedo querer
pero necesitar no necesito a nadie
que me convierta en sospechosa
me saque lágrimas
use mi piel como canvas
invente pasos novedosos con mi espíritu
o vuelva mi cerebro un polígono de tiro.

 

Ah, no men
yo no necesito
ni la escena del crimen
ni la arena del circo
ni el estudio del SOHO
ni la tarima al aire libre
ni la ruleta rusa.

 

Ah, no men
yo no necesito nada
de lo antes mencionado.

 

Pero eso sí
quiero
descubrir
reír
dibujar
bailar
y
apuntar de manera certera
y precisa
al cascarón de mis ilusiones

para hacerlas trizas de una vez
por todas.

 

No puedo seguir soñando
sin ponerle caso
a los sueños.

 

 

II

Ah men
al psicoanalista
también podría
decirle lo suyo
-pero no-
el se salva
se quedó junto
al negro
y
al bello chico judío de Liniers
en la burbuja de la juventud
y para ahí no apunto
no me interesa destruir
la delicada película
de la pompa de jabón
que guarda las imágenes flotantes
de lo más asquerosamente bello
que tengo: lo que pudo ser.

 

Ah no men
a ellos no.

 

 

III

La tarde cae sobre una piscina llena de agua y de muchachos insoportables.

 

A la derecha el ex marido
con su novia
y con las niñas de mis ojos
más atrás el hombre que duerme
que no se ve mal
tampoco bien
a lo sumo se parece al criollo cordobés
con perfil de enano fascista.

 

La tarde cae
los pájaritos de siempre
van y vienen en dirección al mar
aunque no se alejan de la costa.

 

La tarde cae y cae
su caída es imparable
pero está vez cae en picada
hacia el paredón de la universidad autónoma
y se desliza suavemente hacia los hoyos
de tierra arcillosa
donde se agita insepulto
el cadáver
de algún amor fugaz.

 

La tarde está llorando y no es por ti
es por ella misma
a veces
su propia naturaleza de transición
la entristece.

 

Pobre, ella también tiene derecho a sufrir.

 

Agosto 2007

Published in: on 30 julio 2009 at 9:22 am  Comments (1)  
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