Dominicanish

La conmoción de la entrega:
esta propuesta del “tíguere”
sí pudo dar el salto tántrico

Crítica a la obra de la actriz dominicana residente en Nueva York, Josefina Báez, la cual forma parte de la muestra internacional de performance que cura Alanna Lockward en el III Festival Internacional de Teatro, bajo el nombre de “Días hábiles” y que ya anuncia la IV Bienal del Caribe

“La historia no borra nunca aquello que oculta”, escribe con la sabiduría de la deconstrucción Jaques Derrida en “Dar la muerte”. Lo oculto aparece a pesar de si mismo y a pesar de la energía que se utiliza para reprimir. La última frase del performance, “Dominicanish”, de Josefina Báez: “Here I am chewing english and spitting spanish” (aquí estoy mascando inglés y escupiendo español), la melodía de “Compadre Pedro Juan” vuelta nostalgia en las notas minimalistas de una trompeta y hasta a la necesidad corporal de la danza kuchipudi son una materialización conmovedora del acierto conceptual de Derrida. La historia de una niña de La Romana o de Washington Heights, de una adolescente amante de Billie Holiday, de una mujer poeta, de una persona que elige el lenguaje de la danza ritual hindú y de un espíritu libre que medita y se entrega en un acto de absoluta vulnerabilidad, no ha podido ser borrada. Es más, la fuerza de lo oculto enriqueció la historia.

El performance nos sorprendió, a pesar de que sabíamos lugar y hora, fue en un día no hábil: noche de sábado. Muchos se preguntaron por que no llamamos montaje u obra a la presentación de Josefina y bueno, no es por un mero hecho de resemantización, ni por usar terminologías “cool”, es porque eso es un performance. ¿Y por que? Pues quien se sube ahí no interpreta un texto, ni representa una realidad preexistente sino que asume un rol e inventa una nueva posibilidad que conmueve a todos los sentidos, tanto los del espectador como los de la performera. Hay una apuesta a la vulnerabilidad a la exposición, que si bien se encauza en técnicas, tiene como caudal energético el cuerpo del actor y su propia historia (términos en realidad indisolubles).

Otro ejemplo paradigmatico fue “Itsi Bitsi” del Odin Teatret. No quisiera abundar en las coincidencias interpretativas (energía, balance, trabajo de los pies, de las manos, niveles de exposición personal, componentes musicales, varios niveles de lecturas, problemática de la palabra, etc.) de ambos trabajos, pero las hay.

Sin embargo, Josefma Báez es nuestra y los referentes culturales y afectivos nos son más próximos. La inmigración, la diáspora, los y las ‘dominican york’, el aquí, el allá y viceversa, nos ubican inmediatamente en terreno conocido y nos entregamos a este espacio temporal de la nostalgia asumida, y reímos y lloramos, pero jamás caemos en las redes de la ironía, del relajo vulgar, del lugar común: cadenas de oro, tenis con luces y maletas repletas de zapatos. Y justamente, no caemos porque no nos tiran, porque creo que, en esta propuesta, el ‘tíguere’ sí pudo dar el salto tántrico. Tal vez porque la voz de la poesía, mas la poética de la existencia, más la sinceridad del cuerpo, junto con el ojo certero de Claudio Mir, su director, nos brindaron cuadros de una exposición; cuadros que desconstruyeron las estampas costumbristas y se enredaron en las melodías reconocibles y se constituyeron en metáfora de un ‘dominican poets cafe’, y fueron referentes de su propia pisada en la grama, y fueron las caras de nuestros hijos, que todavía sueñan con irse antes de nacer.

“Dominicanish” no se merece el desencanto del ojo técnico, de la razón que busca la historia con mayúsculas. Podría discurrir sobre el contraste que provoca el atuendo (vestuario no le cabe), o sea como se ve a sí misma la mujer (vestido formal y perlas) y como es vista por los otros (un jean a mitad de la nalga y unos enormes aretes dorados). La elección dignifica. También cabrían enumeraciones enciclopédicas sobre el uso de la voz, la coreografía y los juegos de palabras que pueblan el texto escrito. Pero no, prefiero apuntar a la tensión entre la palabra en inglés, el cuerpo en merengue y la posibilidad expresiva de la danza hindú, claro esta con sus modificaciones y adecuaciones a la intérprete y la pieza.

Publicado originalmente en la sección “DESDE LA PLATEA”, del suplemento dominical “Ventana” del periódico Listín Diario, Santo Domingo, República Dominicana, el 21 de octubre de 2001, p. 1.

Published in: on 5 enero 2009 at 11:01 am  Dejar un comentario  
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