espíritu deportivo

deportela muerte
-como a todo el mundo-
me cogió desprevenida
fue por los ochenta
en los noventa se empecinó
en los dos mil llegó al clímax:
un asesinato

ya nos conocemos
y lo importante
-en estos casos-
es competir
porque:
ella siempre gana

 

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Published in: on 28 octubre 2014 at 5:00 am  Dejar un comentario  

Espejismos

agency-clipart-1365831-Secret-3De la misma forma que lo hacen los judíos ortodoxos de duelo, el actor callejero y popular que se quedó viviendo en Panamá City, tapó todos los espejos de su casa con un paño negro. Podría haberlos regalado, arrojado a la basura o partirlos en pedazos, pero no lo hizo. Prefirió tenerlos como testigos escondidos de lo que fue su cuerpo.

Sin embargo, llenó su interior de espejos, deseaba ver el reflejo de sus más íntimos anhelos, de sus mezquindades, de las historias que fabricaba para construir sus personajes. No quería ver su yo interior, solo deseaba su reflejo porque el reflejo potenciaba la fuerza de la imagen. Y sucede que lo logró y se convirtió en el mejor actor callejero y popular, llegó a cautivar a los desgastados habitantes que transitaban por las barriadas, llegó a arrancarles lágrimas y sonrisas, les despertó la emoción y con ellas la voluntad y con la voluntad los reclamos. Sus representaciones se convirtieron en el germen que dio pie a una revolución proletaria que se extendió por todo Centro América y se detuvo en México.

Cuando la CIA llegó a buscarlo, no encontraron a nadie: se sabe que un hombre sin reflejo de su cuerpo y con imágenes interiores tan intensas, desaparece, se convierte en un espejismo que todos buscan y ni la CIA encuentra.

Published in: on 25 octubre 2014 at 9:39 am  Dejar un comentario  
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Existencialismo a la provenzal

Para Julieta porque cocina y porque creo que le robé la imagen

espejo

Tomó la tabla de picar, la colocó en la mesada (o meseta) de mármol blanco, justo al lado de la cocina (o estufa), donde una cacerola humeaba un caldo en ebullición. Con la mano derecha picó el ajo y el perejil, luego se fue picando la mano izquierda junto con los ingredientes. Colocó todo en el caldo, lo retiró del fuego y cuando estuvo tibio se lo tomó. En cuestión de minutos, le volvió a crecer la mano izquierda, más suave, más tersa y con las uñas limadas y pintadas de rojo rubí. Repitió la operación con la derecha. Salió de la cocina, entró al baño, se miró en el espejo y con sus dos manos nuevas dibujó una sonrisa en el reflejo de su boca.

Published in: on 19 octubre 2014 at 3:31 pm  Dejar un comentario  
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El camino de Mandinga

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El camino de Mandinga nace detrás de la iglesia de los Mercedarios y muere en el cuartel de bomberos o viceversa: muere en la iglesia y nace en el cuartel. El camino está bordeado de casas pequeñas con techos bajos y de zinc. Cada tanto entre casa y casa hay un terreno sembrado con platanales que guardan las sombras de hombres con machetes. Cada esquina corta el camino con sendas de polvo gris que surcan intrépidos conductores de motor que llevan en los ojos el dolor de la noche y la alegría de la música que nunca deja de sonar, que sale de enormes bocinas más grandes que el mismo camino de Mandinga.

En una casa de ese camino, vive Mandinga, un hombre que recorrió el mundo durante miles de años, un hombre que huyó de Egipto la noche del éxodo y se trepó a un barco inglés transformado en cotorra. Nadie sabe cómo llegó hasta aquí, digo a Santo Domingo Oriental, donde está su camino, camino que cuida con una devoción casi religiosa.

VarondeDios, es otro hombre que vive en una casa pequeña pero en otra calle, muy cerca del camino de Mandinga. Él huyó de Egipto, también la noche del éxodo. De vez en cuando se visitan, son grandes amigos, se conocieron en el Reino de Marfil, cuando ninguno de los dos soñaba con beber cerveza para soportar el calor del trópico. VaróndeDios se trepó junto con Mandinga en el barco inglés pero se bajó en Curazao para construir un templo con piso de arena. Eso sí, antes de llegar a las costas americanas, ambos  degollaron a los marineros y liberaron a todos los hombres, mujeres y niños que habrían sido vendidos cómo esclavos.

Ahora, ya están algo cansados, llevan miles de años tratando de salvar a la Humanidad, por eso se refrescan con cerveza y se distraen la vista con los bailarines de ritmos varios que cortan el tránsito del camino de Mandinga después de las diez de la noche. No comprenden por qué cada tanto impiden que suenen algunas canciones, canciones que les recuerdan el Reino de Marfil allá donde se conocieron.

Published in: on 13 octubre 2014 at 11:35 am  Dejar un comentario  
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A la Peta, la mamá muerta de mi lejana amiga entrañable

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La Peta era chiquita, tan chiquita que siempre se me asemejó a un gnomo. Era una señora diminuta pero que no era una señora, era la mamá de mi amiga, que cada tanto comenzaba a moverse y moverse, se balanceaba como buscando el origen de algo o el exacto momento en que todo comenzó a desordenarse. Tenía una voz de niña y el Suquito la llevaba de la mano como si estuviese perdida. Nunca habló mucho conmigo, la última vez que la vi fue hace tanto, pero aun lo recuerdo: yo estaba en un taxi y ella me dio las llaves de la casa de mi amiga. Yo acababa de recorrer el continente para tomar mate con mi amiga.

La peta me regaló de la biblioteca que tenía en la casa de Olleros las obras completas de Camus, al día siguiente de esparcir las cenizas del Suquito. Hace dos días supe que se había muerto y lloré, lloré con profundidad de alma pero por poco tiempo, un tiempo chiquito como ella.

Ahora escribo, es el único rito fúnebre que conozco para decirte adiós Peta, ojala que encuentres el momento exacto en que todo comenzó a desordenarse y te vuelvas paz.

Published in: on 10 octubre 2014 at 10:15 am  Dejar un comentario  

Yom Kippur

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En el camino del templo a la casa, la niña le preguntó a su madre  por qué el futuro se tardaba tanto en llegar.La madre, mareada por el ayuno ceremonial, le respondió el futuro no existe. Entonces, el hermano adolescente, dijo: “Cómo que no existe, acabamos de inscribirnos en el libro de la vida, al menos por un año tenemos futuro. Bueno en rigor tú no tienes futuro porque no has hecho ayuno, eres una niña.”

La madre, se detuvo, el cielo se le vino encima y vomitó las dos o tres transgresiones que no se había animado a realizar desde la muerte de su esposo. La niña se puso a llorar desconsoladamente, el adolescente tomó a su madre por el codo y caminaron hacia la casa abandonados a la voluntad de Dios, como lo habían hecho siempre.

Published in: on 5 octubre 2014 at 3:10 am  Dejar un comentario